Violencia Familiar, Sexual y contra la Mujeres

Cuando la mujer sufre continuo abuso domestico por parte de su pareja, sus hijos corren riesgo considerable de convertirse en victima también y esto puede significar el inicio de un ciclo repetitivo.

La violencia sexual y física parecen contribuir a que aumente el riesgo de que una mujer desarrolle numerosos trastornos ginecológicos, algunos de los cuales pueden ser el dolor pélvico crónico que representa un buen número de las visitas ginecológicas o enfermedades de transmisión sexual.

El sistema de salud es un elemento estratégico para prevenir, atender y reducir este problema creciente de salud pública. Para ello se establece la norma oficial mexicana nom-046-ssa2-2005 y contra las mujeres, publicado el 16 de abril del 2009.

El programa de prevención y atención de la violencia familiar y sexual y contra las mujeres inicia formalmente con  un programa piloto en agosto de 2002 en los estados de Coahuila, Michoacán, Nuevo León, Tabasco, y D.F en 2003 y 2004 se incorporan Baja California Norte y Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Estado de México, Hidalgo, Jalisco, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

En Tamaulipas el programa inició en noviembre del 2005.

De acuerdo a la encuesta nacional realizada en 2006 por parte de la secretaria de salud y el instituto nacional de salud pública a 22,318 mujeres de 15 años y mas, usuarias de los servicios de salud, Tamaulipas tiene el 23% de las mujeres que sufren algún tipo de violencia, porcentaje que nos ubica por debajo del índice nacional, con un rango del 33.3 %.

Misión

Establecer políticas estratégicas y líneas de acción para garantizar la detección temprana, la atención oportuna, especializada y con enfoque de género; así como limitar los daños a la salud consecuencia de la violencia familiar y de género, de acuerdo a la complejidad de atención y promover  el derecho de las personas a una vida libre de violencia.

Visión

Que el sistema nacional de salud brinde servicios oportunos, de calidad y con perspectiva de género en materia de prevención y atención a la violencia familiar y de género, sensibles a las necesidades de la población y, en específico a los grupos en situación de vulnerabilidad; basados en evidencias científicas y respeto a los derechos humanos.

Reducir la prevalencia y severidad de los daños  a la salud causados  por la violencia contra las mujeres, con particular énfasis entre aquellas que se encuentran en situación de mayor riesgo o vulnerabilidad.

Número de mujeres de 15 años y más de población de responsabilidad con riesgo de presentar violencia por nupcialidad a las que se les aplica la herramienta de detección.

En este mismo año se implementa el programa de reeducación a víctimas y agresores de violencia de pareja.

Promover la detección temprana de la violencia familiar y de género en las instituciones del sistema estatal de salud.

Garantizar el acceso oportuno a servicios de atención médica y psicológica especializada.

Contribuir que las mujeres y sus hijos e hijas que viven violencia extrema cuenten con espacios seguros que brinden  protección, atención médica y psicológica así como orientación legal.

Contribuir desde el nivel estatal para  la prevención y promoción del derecho a una vida sin violencia como parte de los derechos humanos de las mujeres.

Promover la atención integral, solidaria, con perspectiva de género, respetuosa, multidisciplinaria e interinstitucional, que evite la re victimización de las personas afectadas por la violencia familiar y de género.

Aplicar en todas las unidades de salud la herramienta de detección temprana de la violencia a las mujeres de 15 años y más que acudan a la consulta  de primera vez.

Capacitar al personal de salud sobre el procedimiento para la detección rutinaria de casos de violencia familiar y de género, así como su referencia.

Atender a las mujeres que aceptan que sufren violencia a través de la terapia psicológica individual  y de grupos de reflexión.

Difundir entre las mujeres de 15 años o más las formas que adopta más frecuentemente la violencia familiar y de género y posibles consecuencias a corto, mediano y largo plazo en la salud de las receptoras.

  • Porcentaje de mujeres que viven en violencia severa con atención especializada que con referidos de otras unidades de salud.
  • Porcentaje de mujeres en situación de violencia detectadas.
  • Porcentaje de cobertura de atención especializada a mujeres victimas violencia severa.
  • Porcentaje de mujeres que terminan la intervención de apoyo pisco-emocional por violencia severa.
  • Porcentaje  de  población de responsabilidad que recibieron información sobre los derechos a una vida libre de violencia.

Consolidar la detección lo más temprano posible de los casos de violencia, la evaluación del riesgo y referencia a los servicios que requieren.

Consolidar la aplicación de la normatividad vigente y el modelo de atención a la violencia contra las mujeres en el sentido fundamental de ampliar su cobertura con el óptimo de calidad.

Mejorar la operación de los sistemas de información sobre casos de violencia detectados.

La violencia familiar y de género es un problema complejo que requiere de la participación de una multiplicidad de instituciones públicas, de los diversos niveles de gobierno y de otros actores sociales para su prevención, atención, sanción y erradicación.

DIF, SEP. , INMUJERES, IMSS, ISSSTE, Procuraduría De Justicia, Seguridad Pública, SEDENA, SEMAR.

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